Escribe: Mg Jorge Luis Vallazza
Si bien este año se recordó con multitudinarias manifestaciones los 50 años del golpe de Estado de 1976, es imprescindible incorporar a nuestra MEMORIA COLECTIVA como país los hechos del 16 de junio de 1955 -hace 71 años- cuando un grupo de aviadores navales de nuestras Fuerzas Armadas bombardearon la Plaza de Mayo, asesinando a mansalva a más de 300 civiles -hombres, mujeres y niños- y mutilando a otros tantos.
Este horrendo crimen, el más salvaje que se produjo -tal vez en el mundo- por un ataque militar sobre sus propios compatriotas civiles, está siendo continuamente invisibilizado tanto por la mayoría de los medios masivos de comunicación, así como se lo minimiza en los programas escolares, en los libros de historia, y en las efemérides y recordatorios públicos de las víctimas.
El propio Clarín lo borró de su archivo digital («la tapa del día que naciste» del 17/06/55) como si el día posterior a la masacre no hubiera salido el diario (https://tapas.clarin.com/tapa.html#19550617).
Lo extraño es que esa edición existió y ese medio condenó fuertemente el atentado en su editorial de tapa.
Los asesinos golpistas de las Fuerzas Armadas estuvieron apoyados por sectores conservadores y oligárquicos de la sociedad civil y del clero («Cristo Vence» era su emblema) con el objetivo de derrocar a Perón, reelegido por la inmensa mayoría de la ciudadanía.
Fue la sangrienta presentación en público del antiperonismo naciente.
Fue también el origen de la «Teoría de los 2 demonios», ya que hasta hoy algunos lo justifican como una reacción a los errores que se le atribuyen al gobierno de Perón.
Se complementó con la persecución, los fusilamientos, y la proscripción del Peronismo por casi dos décadas, modelo luego macabramente profundizado con los crímenes de lesa humanidad de la última Dictadura.
Tal vez las causas más profundas de este antiperonismo visceral y sempiterno, radique en la intolerancia de los sectores de mayor poder económico de este sistema capitalista, cuando surgen movimientos y líderes populares que concretizan políticas públicas de mayor distribución de la riqueza, movilidad social y promoción de Derechos para Todas y Todos, sin distinción de clase u origen.
Hoy las estrategias del antiperonismo vernáculo y contra todo movimiento popular a nivel mundial se han modificado.
Los populistas de derecha han dejado de lado los golpes militares, optando por llegar al gobierno desde las urnas, utilizando sus medios masivos plagados de fake news y manejando los algoritmos de las redes sociales.
La proscripción política ya no necesita de bombardeos y fusilamientos. Alcanza con el lawfare y el manejo escandaloso y vergonzante del Poder Judicial.
La plena vigencia de los Derechos que proclama la Constitución Nacional y la soberanía sobre nuestro territorio y recursos naturales, puede ser soslayada o directamente eliminada con leyes que se obtengan con la compra y/o prebendas a Diputados y Senadores.
Y por las dudas llega la «inocencia fiscal», para que los que recaudan a costa de que este sistema funcione, estén en regla con el fisco.
Una luz de esperanza que está surgiendo en estos días es el masivo repudio a la corrupción que existe entre las máximas autoridades de los 3 poderes del sistema democrático vigente. Se expresa en movilizaciones masivas y en las tendencias de opinión absolutamente mayoritarias contra los escándalos gubernamentales, augurando un posible fin de ciclo, asqueados de tanta mugre.
Sin embargo, muchísima gente de todas las edades desconoce qué sucedió el 16 de junio de 1955 y qué relación tiene esa fecha trágica con las etapas posteriores de nuestra historia y con la realidad actual.
Recuperar la Memoria y reconocer que los ciclos históricos se repiten con distintos actores pero con similar disputa de intereses, es vital para la construcción de una Democracia real, con mayor equidad y vigencia plena de los Derechos humanos para toda la ciudadanía.
































