Tras adherir al RIGI para grandes proyectos, la provincia impulsa ahora el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), orientado a pymes. El proyecto ya tiene dictamen favorable y apunta a empresas con inversiones desde 150.000 hasta 9 millones de dólares según su categoría.
Río Negro se prepara para ser pionera en la adhesión al Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), una normativa nacional destinada a micro, pequeñas y medianas empresas que buscan desarrollar proyectos productivos en el país. El proyecto de adhesión provincial ya obtuvo dictamen favorable en comisiones legislativas y se encamina hacia su tratamiento en el recinto.
Alejandro Palmieri, director ejecutivo de la Agencia de Recaudación Tributaria de Río Negro, explicó en diálogo con Radio Noticias las diferencias entre este régimen y el RIGI, al que la provincia ya adhirió como primera jurisdicción del país. ‘Mientras que el RIGI califica para proyectos de más de 200 o 300 millones de dólares -como los oleoductos o gasoductos-, el RIMI es una ley nacional que establece incentivos fiscales para acompañar las inversiones productivas de micro, pequeñas y medianas empresas’, diferenció el funcionario.
Los montos mínimos de inversión requeridos para acceder a los beneficios varían según la categoría de empresa. Para microempresas, el piso es de 150.000 dólares; las pequeñas empresas deben invertir al menos 600.000 dólares; las medianas del Tramo 1 necesitan superar los 3,5 millones de dólares; y las del Tramo 2 -aquellas con mayor facturación anual- deben acreditar inversiones superiores a los 9 millones de dólares.
Palmieri aclaró que la adhesión provincial no implica duplicar burocracia, sino simplificarla. Los contribuyentes que obtengan la elegibilidad nacional -acreditando su categoría MiPyME, regularidad fiscal, personal formalizado y un plan de inversión sólido- tendrán ‘allanado gran parte del camino’ para acceder también a los beneficios de la Ley de Promoción Económica provincial, que ofrece desgravaciones impositivas y bonos fiscales.
Consultado sobre el costo de otorgar beneficios fiscales en un contexto donde las provincias necesitan cada peso debido a la caída de la coparticipación, el director del organismo recaudador reconoció que se trata de una decisión audaz. ‘Dar un beneficio o un bono fiscal a una empresa que invierte es devolverle plata o dejar de cobrar impuestos’, analizó, pero defendió la estrategia: ‘Es una apuesta. Sabemos que inicialmente perdemos recaudación, pero lo hacemos premiando al contribuyente que invierte, apostando a que eso redundará a la larga en mayor empleo, más actividad económica y, consecuentemente, mayor recaudación futura’.
En ese sentido, Palmieri destacó el presente laboral de Río Negro en el contexto nacional. ‘En los últimos dos años el empleo formal privado en Argentina está en rojo, hay menos puestos de trabajo que en enero de 2024. Las únicas dos provincias con signo positivo son Río Negro y Neuquén’, subrayó. Para el funcionario, esto no es casualidad sino el resultado de ‘decisiones tomadas hace cuatro o cinco años para transformar la salida de Vaca Muerta en una política de Estado’.
Finalmente, el director ejecutivo respondió a las críticas de sectores opositores respecto al avance de proyectos energéticos y mineros como Calcatreu en la región, descartando que estas actividades atenten contra las economías tradicionales. ‘Río Negro tiene recursos naturales, pero para transformarlos en riqueza se necesita la decisión del hombre y un proceso regulado. Esta actividad viene a complementar de manera excelente nuestro ADN, que es la producción primaria y el turismo’, señaló. Y concluyó de forma tajante: ‘Ya hasta un nene se da cuenta de que donde está la traza del oleoducto, el nodo logístico de Punta Colorada o la actividad minera, no había ni iba a haber nunca una chacra de peras y manzanas o un cuadro de alfalfa’.


























