El Gobierno de Río Negro difundió información sobre la prevención del cáncer colorrectal, una enfermedad que puede detectarse a tiempo mediante dos estudios principales. El test de sangre oculta en materia fecal y la colonoscopía son las herramientas clave para identificar lesiones antes de que se transformen en cáncer.
Existen dos estudios fundamentales para la detección temprana del Cáncer Colorrectal (CCR). El primero es el test de sangre oculta en materia fecal, un examen que permite identificar presencia de sangre que no se observa a simple vista. La gran ventaja de este estudio radica en su simpleza, ya que puede ser realizado por la propia persona en su domicilio.
La aparición de sangre oculta en la materia fecal puede deberse a diversas causas, entre ellas los pólipos o el propio cáncer colorrectal. El segundo estudio disponible es la colonoscopía, un procedimiento que utiliza un tubo flexible con cámara para examinar minuciosamente el colon y el recto. Este método no solo permite detectar pólipos, sino también extirparlos, previniendo así el desarrollo del cáncer colorrectal.
El CCR se desarrolla en el colon y el recto, que conforman el intestino grueso. En más del 80% de los casos, esta enfermedad se relaciona con la formación de una lesión benigna llamada adenoma, que puede crecer lentamente durante más de 10 años y transformarse en cáncer si no se detecta y extirpa a tiempo.
Un dato relevante es que aproximadamente el 75% de los casos de CCR se desarrollan en personas que no presentan antecedentes personales ni familiares de la enfermedad. El resto se produce en personas con riesgo adicional debido a antecedentes personales de adenomas únicos o múltiples, enfermedad inflamatoria intestinal o antecedentes familiares de cáncer colorrectal.
Para prevenir esta enfermedad, desde el sistema de salud provincial se recomienda adoptar hábitos saludables. Entre las principales recomendaciones se encuentran: consumir una dieta rica en fibras, especialmente vegetales y frutas; disminuir el consumo de carnes rojas y grasas de origen animal; ingerir productos ricos en calcio como lácteos; realizar ejercicio físico regularmente y evitar el sobrepeso; y disminuir el consumo de bebidas alcohólicas y evitar el tabaco.




























