El Ministerio de Salud de Río Negro recordó las principales recomendaciones para evitar contagios por esta bacteria presente en pollos y huevos. Las medidas incluyen técnicas específicas de manipulación, cocción y conservación de estos alimentos.
El Ministerio de Salud de la provincia de Río Negro emitió un comunicado recordando las medidas fundamentales para prevenir infecciones por Salmonella, una bacteria que puede encontrarse tanto en el pollo crudo como en los huevos y que provoca síntomas como diarrea, fiebre y vómitos.
Según explicaron desde la cartera sanitaria, la prevención de esta bacteria está al alcance de todos los ciudadanos mediante la adopción de medidas simples pero efectivas de manipulación segura de alimentos.
En relación al manejo del pollo crudo, las autoridades recomiendan no lavarlo antes de la cocción, ya que esta práctica puede dispersar bacterias hacia otras superficies y utensilios de la cocina. Es fundamental cocinarlo completamente hasta que no queden partes rosadas en su interior.
Respecto a la conservación, el pollo debe mantenerse en la heladera, específicamente en la parte inferior y dentro de recipientes cerrados para evitar goteos que puedan contaminar otros alimentos. El consumo debe realizarse dentro de las 24 a 48 horas posteriores a su compra, y en caso de no utilizarse en ese plazo, debe congelarse de inmediato.
En cuanto a los huevos, Salud provincial aconseja verificar que la cáscara esté limpia y sin fisuras antes de su compra. Deben almacenarse en la heladera, preferentemente en el estante del medio, y no lavarlos hasta el momento de su uso.
La cocción de los huevos debe ser completa, asegurándose de que tanto la clara como la yema estén firmes. Se recomienda evitar cascar los huevos directamente sobre las preparaciones, utilizando en su lugar un recipiente aparte para detectar si alguno está en mal estado.
Las autoridades sanitarias desaconsejan el consumo de alimentos elaborados con huevo crudo, como la mayonesa casera. Además, sugieren descartar el envase de cartón (maple) una vez que los huevos se guardan en la heladera, ya que puede constituir una fuente de contaminación.
Para verificar la frescura de los huevos, el Ministerio de Salud propone realizar la prueba del agua: llenar un vaso o recipiente con agua fría y colocar un huevo crudo en su interior. Si se hunde rápidamente está fresco; si se hunde lentamente conviene consumirlo pronto; y si flota es preferible descartarlo por seguridad.




























